17Ene,18

El largo camino de la visibilidad en el rock peruano

¿Por qué no existe una masiva difusión del rock nacional en la radio y la televisión?

Una historia que arrancó con mucho amor en la televisión peruana en los años 60, a una visión cero/visibilidad del rock nacional en los canales de televisión masivos.

Por: Mario Vallejo
mario.vallejo@dosis.pe

En estas dos últimas décadas, la producción de los músicos nacionales ha tenido una gran demanda en las diversas áreas de la producción audiovisual. No obstante, las grandes corporaciones musicales y la gran prensa limeña se han olvidando de difundir a nuestros creadores musicales. ¿Por qué no han sido captados por la radio comercial? ¿por qué no existe una política cultural por parte del Estado en torno al rock? ¿Y dónde está la empresa privada?, son algunas de las interrogantes que nos planteamos como una problemática comunicacional en el Perú contemporáneo.

Después de 50 años de rock en el Perú se ha producido un segmento socio cultural que se identifica con este tipo de música, llegando a señalarla como su “música preferida”. Junto a esto, se ha formado una naciente industria, y que en diversos aspectos promueve y desarrolla la producción de artículos de consumo; sean estos bienes, servicios o producción cultural.

El rock and roll, la música que caracterizó al siglo XX, ha modificado también la vida cotidiana del peruano promedio. La publicidad, las telenovelas, el cine, teatro e incluso la música de salas de espera tienen como fondo temas de clara inspiración rock. En estas dos últimas décadas, la producción de los músicos nacionales ha tenido una gran demanda en las diversas áreas de la producción audiovisual. No obstante, las grandes corporaciones musicales y la gran prensa limeña se han olvidando de difundir a nuestros creadores musicales. ¿Por qué no han sido captados por la radio comercial? ¿por qué no existe una política cultural por parte del Estado en torno al rock? ¿Y dónde está la empresa privada?, son algunas de las interrogantes que nos planteamos como una problemática comunicacional en el Perú contemporáneo.

Pedro Suárez Vértiz en una de sus columnas en Somos, titulada “Un largo descuido: ¿Por qué la música peruana no suena en el Perú?” manifiesta que la cumbia, en los años 90, gracias al apoyo de la empresa privada y del Estado, puso en portada a este género popular. Además de enumerar algunos ejemplos, la nota de Pedro sostiene que “los gobiernos tienen el deber y la capacidad de orientar el gusto de su pueblo ante la amenaza foránea. No es excusa decir que la ausencia de música nacional en los medios es producto de la libertad de elección del consumidor. Esa ausencia es por descuido”.

Pedro Suárez Vertiz es uno de los músicos más importantes. Sus canciones sonaron en todo Latinoamérica y España.

Sergio Zavala, de radio Planeta, Oasis, Ritmo Romántica, La inolvidable, la Nueva Q, en conversación con elcomercio.pe explicó las razones por las que las radios no ponen más rock en el dial y por qué no está de acuerdo con que se regule mediante cuotas la programación de música nacional en las radios: “Esta es una situación que ha sido generada por un determinado sector o por una cantidad determinada de bandas del rock y pop actual. Ellos quieren dar una interpretación antojadiza de la ley diciendo que la producción nacional es solamente las canciones. No estoy de acuerdo con la ley. Por dos razones. Desde el punto de vista de principios, establecer cuotas no está bien. En América Latina, los países que establecen cuotas son Argentina y tengo entendido que Venezuela. Y nosotros no queremos terminar como Argentina y Venezuela en lo que a medios se refiere. Abrir cuotas es meterte en un tema de contenidos. Lo que hoy día se puede llamar cuotas puede generar que luego tengamos un programa como Aló Presidente. Y yo no quisiera a llegar a ese extremo ni en radio ni en televisión ni en ningún medio de señal abierta. Además, si lo vemos por un tema de libertades, tú, yo o cualquier ciudadano tenemos el derecho de escuchar lo que queremos. No tenemos por qué obligar una determinada cuota de algo. El segundo punto es un poco más técnico. Las radios funcionan por formatos musicales: existe la radio de salsa, la radio de balada, la de cumbia…”

La revista Dosis, cultura alternativa, en su edición impresa, numero 8 y virtual (dosis.pe) le responde a Alfredo Ferrero de la Sociedad de Radio y Televisión antes sus declaraciones que en el Perú “no hay calidad musical” vertidas en algunos medios de comunicación: “Aquí respetamos todos las opiniones. No obstante, tenemos todo el derecho de no estar de acuerdo. Ni la gran Sociedad de Radio y Televisión, ni con la gente de Oasis, y ni con ningún personaje que no entienda este tema de los contenidos como una intromisión a la libertad de expresión. No, señores de la radio, de la televisión, nuestros medios masivos son unas empresas sin sentidos, desapasionadas, inseguras, blandengues, decrepitas, obsoletas, e ignorantes, que no solo piensan en el lucro, que nos ponen cualquier tipo de música, repetitiva, intranscendente, melosa, egocentrista, sin alma, sin corazón, imperceptible. Sabemos que son empresas y hay que ganar dinero, perfecto, y que muchas han apostados por el rock local y han perdido, perfecto; no obstante, sin duda alguna, no cuentan en sus filas con comunicadores o periodistas que conocen bien el medio, la historia de nuestra música, a los propios roqueros, no hay creatividad, imaginación, locura. Los que dominan las radios, por ejemplo, son todo menos profesionales de la comunicación. Por eso no tienen la mínima idea de cómo hacer un programa de rock rentable, atractivo, emprendedor y democrático”, refiere su editorial en la edición 8.

El rock peruano vive hace 50 años siempre al margen de los grandes medios masivos pero no de las grandes mayorías y está más vivo que nunca, y nuestra cultura alternativa se abre espacios independientes para darse a conocer y triunfar. Han labrado sus propios caminos.

Hoy, hay un creciente número de jóvenes que buscan integrarse al mundo profesional teniendo la música como un modo de vida. La aparición de grupos y solistas en los barrios de Lima y provincias, cada vez con mejor nivel técnico, es un indicativo a tomarse en cuenta. La producción artística va creciendo y con estos la actividad empresarial conexa.

Pedro Cornejo en su libro Alta Tensión, los cortocircuitos del rock peruano, narra que el rock’n’roll llegó a Lima un 15 de setiembre de 1995. Ese día el viejo cine Metro estrenaba el film “BlackboardJungle” (“Semilla de maldad”), uno de los primeros retratos de la juventud una vez que ésta había sido inoculada con el virus del rock’n’roll. El film abordaba el novísimo tema del enfrentamiento generacional entre adolescentes y adultos y lo hacía al compás de un tema musical que desataría el desenfreno juvenil: “Rock aroundtheclock”, de Bill Haley y sus Cometas. En efecto, el impacto que provocó la película, allí donde fue estrenada, resultó verdaderamente devastador: “…el público bailaba entre filas de las butacas y destrozaba cuanto caía en sus manos. En un instante, cristalizó toda la rebelión del rock”, escribe Cornejo.

Portada de “Alta Tensión” de Pedro Cornejo

Según Arturo Vigil, fanático del rock peruano de esa época y redactor del fanzine Sótano Beat, solo en Lima existían 203 grupos de rock y en provincias había por lo menos 40 grupos conocidos (Los Datsun’s de Huancayo, Los Espectros de Cusco, Los Texao de Arequipa, Los Teddy’s de Iquitos, Los Sideral’s de Ayacucho, etc.). Una cifra notable más aún si se tiene en cuenta que la mayoría de ellos tenían abiertas las puertas de las disqueras (Iempsa, Virrey, Sono, Radio, MAG) para grabar singles y LP’s que podían difundir a través de los medios de comunicación masiva.

En “Demoler”, libro de Carlos Torres Rotondo, cuenta que el primer día de la televisión privada en el Perú́ estuvo salpicado de música: actuaron Raúl Shaw Moreno (integrante de Los Panchos), Ketty Dyer, la cantante chilena Martha Ramírez y Piero Solari (autonombrado embajador de la canción italiana en el Perú). Los primeros experimentos de música en vivo estuvieron a cargo de la orquesta de Carlos Pickling. El cubano Santiago “Chago” García, el peruano Héctor “Tito Velarde” Cruz y el argentino Maurice Jouvet dirigieron los primeros musicales utilizando, entre otros instrumentos, un órgano Hammond. También merece ser destacado el rudimentario bar televisivo de la argentina Alicia Duncan, la primera chingana musical de la pequeña pantalla. El primer espacio de la ficción televisiva es Bar Cristal, en canal 4, donde intervienen grupos de música criolla. Durante las primeras transmisiones, además de los cantantes, los dueños de las frecuencias no tenían más ideas de qué hacer con el canal. Pronto estarían preocupados, porque empezaba la competencia con otras emisoras. Una lucha muy fuerte para la que ninguno de estos pioneros estaba preparado.

Los más tempranos promotores del rock en televisión fueron los animadores de programas infantiles. Así́, el martes 26 de enero de 1959 a las 4 de la tarde empezó́ a transmitirse El club de los niños conducido por el Tío Juan Sedó, programa en el que debutaron algunos futuros cantantes de rock y nueva ola. El primer tío de la televisión peruana hacia bailar rock a sus sobrinos. Su atrevimiento levantó bastantes cejas conservadoras, que no alzaron su voz de protesta lo suficiente como para que dejara de hacerlo. El 3 de junio de 1963 el Tío Johnny debuta en canal 4. Su verdadero nombre era Juan Salim. Fue el segundo tío de la televisión peruana y el más longevo. Vestía con una visera y un saco de obvia influencia norteamericana. Posteriormente tendría un programa llamado Tío Johnny a gogó. Otro animador infantil que promovió́ el rock fue Cachirulo, con su programa Los Cuatronautas.

La televisión peruana difundió́ el rock antes que la nueva ola, pese a todas las apariencias. Para los empresarios se trataba de traer espectáculos internacionales al Perú́, no de ninguna oscura maquinación del imperialismo yanqui. En noviembre de 1960 canal 13 invitó a Perú́ a Bill Haley and his Comets. Canal 2 trajo a Chubby Checker en 1963 y apareció́ en el recién estrenado Villa Twist, conducido por Kiko Ledgard, que luego reemplazaría a Pablo de Madalengoitia en Cancionísima.

Bill Haley y sus cometas

Kiko Ledgard había sido jalado del 4 al 13 e inauguró en el verano de 1964 las transmisiones desde el Campo de Marte de su programa Villa Twist. Ese mismo año el canal 4 jaló del 2 a Rulito Pinasco para conducir El Clan del 4. La rutina del programa era invitar a chicos y chicas del colegio Roosevelt a bailar. Los grupos y cantantes tocaban con pista o playback. El Hit de la una, por su parte, nació́ en diciembre de 1961 en el 13. A partir de 1964 hay un Hit de la noche, conducido por Enrique Maluenda. Canal 4 también produjo Ritmo en el 4, conducido por Diana García y producido por Pedrín Chispa. Otros programas de televisión donde aparecían bandas de rock eran La Escalera del Triunfo, Domingos Gigantes y Lo Mejor de la Semana. De todos estos programas salieron modelos y chicas a gogó como Gladys Arista, Sonia Oquendo, Cuchita Salazar, Anita Martínez, Zoilita Soriano, Nelly Amiel, Elena Cortez, las hermanas Sophie y Changa Marqui, Monique Clerc, Rosa María Kessel y Anita Saravia.

Otro periodista importante como promotor del rock fue Guido Monteverde. En 1958 convocó, a través del diario Ultima Hora, al primer Campeonato Nacional de Rock and Roll, donde centenares de parejas se disputaron dos mil dólares en premios. En aquella época las parejas que bailaban rock realizaban figuras acrobáticas, y el nuevo ritmo ya era común en fiestas y reuniones sociales, donde convivía con la música latina y el folclore de la costa peruana.

Pronto la prensa empezó a dar cuenta de este nuevo tipo de espectáculos destacaban en las secciones periodísticas “Pura Enfermedad” y “Extra a gogó”, las dos pertenecientes al diario Extra. En cuanto a revistas de variedades donde aparecían reportajes sobre la escena, puede mencionarse Cancionísima, Ecran y Ritmolandia. Tardíamente, en 1972, sale a la venta el número único de la revista Rock, editada por Estanislao Ruiz Floriano, la única publicación peruana de la época dedicada exclusivamente a dicho estilo musical.

Según Helene Ramos, periodista musical, las radios en el Perú, sobre todo las FM’s, no han avanzado nada, considerando la época en que vivimos, en que todo está globalizado y que internet prodigaría una gran cantidad de neo/bandas para ser difundidas a nivel radial. Eso no ha sucedido en el país, al contrario, las radios limeñas han retrocedido enormemente y están difundiendo música para generaciones que ya no existen. Las corporaciones que han optado por trabajar con ese tipo de programación, me refiero a las que difunden rock y pop, han terminado por ahogar toda esa esperanza de nuevos bríos en la radio. No se observa un avance en ninguna de ellas, sólo repiten una programación y el oyente ya sabe el tema que va a seguir. En Inglaterra, por ejemplo, cuando BBC, optó por convertirse en una corporación, a la larga no se observó ningún tipo de avance en el sentido comercial y sucumbió. Ahora, BBC vive apoyada comercialmente por su propia audiencia con colaboraciones ya que los auspiciadores empezaron a utilizar otro tipo de elementos para comercializar sus productos. Hoy en día, un oyente, prefiere escuchar su música que él mismo ha programado y que él mismo ha bajado por internet. Los broadcasters de antaño han desaparecido, me refiero a aquellos que se interesaban por tener en su programación radial a locutores respetables y de voces radiofónicas. Hoy en día ya no existe nada de ello, cualquiera puede conducir su programa de radio y mayormente, alquilan horarios.

Los pocos locutores radiales que se mantienen al aire, se han convertido en empleados de las corporaciones ya que han aceptado un sueldo, sueldo que no les permite dar una opinión libre ni tampoco tienen el derecho de poner un tema que a ellos les podría parecer que resultaría un hit, ya que los pocos temas que salen al aire, todos están seleccionados por un programador ‘equis’, y el locutor o DJ solo tiene que hacer un click. Lamentablemente esa es la fórmula que hoy en día aplican las corporaciones en Perú. Las pocas radios independientes que quedan, sobreviven y algo tienen que ofrecer, aunque no es mucho. Las emisoras de AM podrían absorber todo lo que se ha perdido de las FM´s, ya hay algunas que lo están haciendo, el único problema es el sonido que tienen que mejorar a raudales, sin duda.

Los auspiciadores en Perú aún no entienden bien que una AM llega a más lugares que una FM. El rock, expresión universal, quedó solo en músicos comerciales que incluso vendieron sus canciones al poder de turno o en otros casos sus composiciones eran melodías de amor que poco o nada lograron cuajar sonoramente con una “canción crítica”. El rock, en Argentina o Chile son expresiones masivas en encuentros juveniles que gracias a este género musical se ha logrado apoyar en diversas actos, entre culturales, políticos, derechos humanos, crear conciencia, etc.

En el ámbito comercial los llamados Djs difunden música anglosajona, pop melódico, notas de megaestrellas de la farándula sonora. En lo alternativo, la escena nacional ha tomado fuerza, existen programas radiales que tienen como base la movida underground; vale decir, los grupos que no manejan una imagen comercial; son bandas locales, de clase media, universitaria, que no tienen acceso a pesar de la buena calidad musical y lírica de sus composiciones. Lamentablemente, las radios más populares, por llamarlas así, solo las programan como un “fenómeno contracultural” y no como un estilo de vida, donde los componentes básicos son la problemática social, cultural, económica, mística, de aventura, amorosa, realidades diversas y muchas veces encontradas; que matizan una propuesta no solo rockera sino también artística.

La razón se ubica en que la mayoría de estos programas (los pasados y actuales) han sido o son realizados por personas alejadas del movimiento pop rock local o nacional y de su desarrollo como arte y propuesta, por lo que han caído en continuos errores de apreciación produciendo una imagen distorsionada del mundo cultural asociado al rock.

Imposible hablar de rock y no mencionar a Los Saicos

Asimismo, actualmente en Lima no existe estadísticas sobre los grupos de rock y demás variantes musicales; tampoco se sabe mucho de grupos en provincias. La creciente demanda en medios especializados se ha convertido en una urgente necesidad. Y hoy en dia existe otra escena informativa, de investigación, de divulgación en el ciber espacio. Enbuenahora.

Lamentablemente, el espacio radial comercial y la gran prensa peruana no refleja la escena rockera actual nacional. Es decir, los pocos programas se emiten en radios denominadas “pequeñas” son sin cobertura nacional, solo de nicho. Otro de los problemas de estos programas alternativos es la falta de producción periodística; los conductores son remedos de DJs que están acostumbrados a leer guiones sin el conocimiento o la investigación necesaria. Y los medios de prensa escritos solo “apoyan” a sus conocidos. Y la televisión, ya no es como ayer, cuando el rock era parte del atractivo del peruano promedio, lamentablemente 50 años atrás y algo más, el rock peruano ahora es solo un guetto en la televisión de hoy.

Fuentes
Archivos de la época
Internet
Citas y entrevistas especializadas.

Metodología
Entrevistas

Agradecimiento
A todos los investigadores del rock nacional.

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