15Ene,18

Lima en Porno

El breve recorrido de un pornomaníaco por las rutas de la lujuria callejera

Paola Rossi

Por: Mario Vallejo
mario.vallejo@dosis.pe

Tres historias: a) la de un agitado muchacho a quien se le ocurre interrumpir la función porque le gusta pasar la mano al vecino – de dudosa identidad – b) la pareja de enamorados que suelen acariciarse a vista y paciencia de todos y c) la del humilde trabajador peruano que deleita sus ojos con bellas y seductoras chicas y termina –casi siempre– en el baño del cine conversando no sé qué cosas, pero muy seguros de sí mismo. Total, la mano de la vida, es la mano de Dios según los maradóniacos seguidores del pelotero en terapia.
Lo primero que suele hacer un amante del cine porno es leer exhaustivamente el listín cinematográfico de cualquier diario limeño, son la mejor alternativa. Veamos Excelsior 1 “Sólo para adultos”. Le Paris con “Momentos Prohibidos” e “Hijos y amantes”. Super Halla y “Desbandes sexuales de una ninfómana” , alternando con “Hembras que hacen de todo” y remata con “Secretos de Seka”. Así sucesivamente encontramos el más variado “menú” de ofertas sexuales para todos los gustos , colores y bolsillos (Ojo , no hay que olvidarse del 2 por 1).
Un saco azul comprime sus costillas y un cierto ademán lo delata. Entra a la sala semi oscura , pues la cortina roja refleja filtra un rayo de luz blanca . Y al fondo (todos van al fondo) se acerca a un pata que estaba de pie por el agobiante calor, al filo de las butacas y muy cerca de la puerta de entrada. Hay cinco o seis tipos parados.
– Oye, no hay sitio.
– Sí, mira allá.
– Ay, no, muchos hombres, muchos hombresssss…
– ¿Y qué?
– Ay, me van a comer – susurra frotándose los anteojos-
Se sienta furtivamente al lado del chiquillo de casi quince años que pita y pita un cigarrillo con pana y rumbo, llegándole altamente el permanente aviso de “prohibido fumar en la sala”. Las calientes escenas de la pantalla grande no se pueden reproducir en este espacio, amigo lector, pero imagínese el vacilón. En eso, el delicado patita comienza a mirar ansiosa y desesperadamente. El vecino no estaba ahí. Le toca primero la pierna y llega, suavemente, al miembro buscado. Lo roza. Chequea al chiquillo y continúa la misión. Nada de nada. Abre el cierre con permiso y… todo con suma libertad (quejidos , aullidos y traducción), es feliz. Esa felicidad que da de todo, no obstante ese lema urbano “no dejas para mañana, lo que puedes hacer hoy…” es toda una mera realidad.

Mr. Tronch

HISTORIA DOS: DOBLE EQUIS

Cuando el más sugestivo título lo tiene en pindinga, y la cutra es el deporte nacional -como siempre- se manda a buscar a su hembrita para que lo acompañe en este divertido juego de los filmes porno . Ya la hembrita atracó, entre su carita inocentona y su boca carnosa e indudablemente, un buen tinte pagado por ella misma. Rumbo al centro en el mismísimo Tico color amarillo hasta La Colmena y de allí a latear como robots sin brújula. Que hubiera dicho al gran Lumiere si se enterara que su invento es también un gran motivador sexual. Sin ruborizarse, la hembrita aprieta la mano del pata y se manda a la oscura sala en donde exhiben “La casa del amor prohibido” y, debajo , “Sólo para adultos” . Y claro está, los números mágicos: tres lucas. 2 por 1. Es martes y el jirón arde de gente.

Primera sorpresa: la sala repleta de gente y un olor a sobaco tremendo. Pero en las esquinas, un suave, casi inadvertido olorcillo a orín, pues no hay aire acondicionado y para nada molesta al exigente espectado . Se sientan en las últimas hileras, donde el vacilón pasa piola. La francesa había comenzado (sólo pornografía francesa). Pero no tan piola si se trata de un hombre y una mujer . Hay silbidos porque la película la cortan precisamente en la parte más bacán: cinco parejas en una terrible orgía pública en un afrodisiaco jardín. La pareja ya acomodada no se reprime y en algunos minutos , las caricias se hacen evidentes a diestra y siniestra y los chupeteos llegan a oírse en la apretada sala . ¡Uf , qué calor! Y sin cohibirse se acomoda encima de él y ya…

Karol Narcizo Suaso--- Blanca nieves y los cuatro enanos

Karol Narciso

HISTORIA TRES: A PASO DE SEXO

Cuando uno pasa por el Jirón de la Unión y alucina los cines al paso, las imágenes y los títulos te hacen agua la boca: “Deseos insaciables” . Ajá. El humilde trabajador, agotado y sin ganas de llegar temprano a su casa porque le soledad de la semana lo abruma, compra su boleto, se aprovisiona de cigarrillos y sin pensarlo se manda a una de estas películas donde proyectan la triple X de titulo impronunciable, el misma filme que ese día el vecino del barrio no dejaba de contarla. No hay descanso, las funciones son continuadas. Se acomoda muy cerca de la puerta y se tira en la abusiva silla de madera, mientras otros saltan de butaca en butaca en busca de sus víctimas. Sí, de un lado a otro. Se levantan y se van a otro hueco, y otro hueco. Miran celosamente dónde sentarse, con quién y en qué momento. Parece que saben su oficio y hasta con las miradas se buscan , pero nadie sabe quiénes son. La oscuridad los proteg , el placer los compra . De un momento a otro , la cinta se corta , silbidos de todo calibre llenan la sala . “Carajo , que siga la película” , “Arregla la huevada” , “Que siga , que siga” se escucha de manera cómplice y se prende la luz . Aquí unos “duermen” , otros “leen” algún periódico.
Luego de unos minutos, el filme vuelve a la vista de los asiduos o novatos cinéfilos, que hacen gestos, chillan, y se mueven como ratas tras el queso con trampa. El guión, también francés, trata de una bella chica que quiere ser azafata de avión, pero necesita instrucciones y preparación y tiene que ir a una casa de campo con apuestos instructores que la hacen “muy feliz”.
En pleno orgasmo fílmico, el curioso transeúnte se levanta muy rápido y se va al baño. Oye, no sean mal pensados… Entra al maloliente sanitario, pero no orina sino que decide hacer uso de su buena imaginación y , en vez de llegar al placer vía mano ajena , prefiere hacerlo por su propio instinto , la mano de la vida . Y la francesa (¡mamacita ella!), ya está preparada para volar. Suave, Paolo, pues, se escuchó entre las sombras…
Patricia Baldoceda - tu chupas yo chupo

Patricia Baldoceda

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