13Nov,18

POESIA: AMAZONIA DE JUAN FRANCISCO DAVILA

 

AMAZONIA DEL POETA JUAN FRANCISCO DAVILA.

 

Sobre del escritor:  (Lima, 1973) De padre peruano y madre española, Juan Francisco Dávila, es licenciado en Economía, MBA por el IESE de la Universidad de Navarra, y candidato a PhD en Ciencias de la Gestión por ESADE, Universidad Ramon Llull, Barcelona. Su interés investigador se centra en el consumismo de los niños. Empezó a escribir poesía y literatura infantil en 2003, y desde 2006 es profesor en la Universidad de Piura, Campus Lima. Con los poemas que aparecen en esta antología ganó el XXII Premio Internacional Sexto Continente de Poesía Amorosa. Además ha sido ganador de la VI Bienal de Poesía Infantil del ICPNA y finalista del I Premio Barco de Vapor en Perú.

AQUI ALGUNOS POEMAS DE AMAZONIA

Delfines rosados

Los grises delfines del océano llegaron al río adormecido y a coro pedían que una mano les diera colorido. El buen Dios al fin les hizo caso y pintó en sus lomos con su pluma el rojo del sol en el ocaso y el blanco de la espuma. Y en el agua azul del Amazonas surgieron saltando ilusionados con gotas de lluvia por coronas los delfines rosados.

Caimán

Dos centellas rojas sobre agua tranquila en la noche negra: el caimán, que mira. Rugido de olas en una tormenta de gotas y espuma: el caimán, que cena. De nuevo el silencio sobre el bosque verde al frío del alba: el caimán, que duerme.

Piraña

Piraña gris y escarlata: ¿Por qué tienes esa cola y esas escamas de plata con reflejos de amapola? «Son para nadar mejor». Piraña de la laguna: ¿Por qué tienes esos ojos negros como la aceituna pintados con rayos rojos? «Son para verte mejor». ¿Y por qué, piraña loca tienes todos esos dientes afilados en la boca, tan blancos y relucientes…? «¡Para comerte mejor!»

Tucán

Érase un ave a un pico pegada, érase un pico de sol y de arena, érase una pintada berenjena, érase una colorida espada. Era la torre de una iglesia echada, érase el narizón de una verbena, era una trompa de color rellena, roja, amarilla, anaranjada. Era la obra maestra de Picasso, un pimpollo de plumas y de tules con los tonos del alba y del ocaso. Érase el tucán de ojos azules, el príncipe al que ceden siempre el paso los pájaros plebeyos y gandules.

Otorongo

Con un rugido sonoro asusta a la jungla entera el otorongo de oro que es bravío como un toro y ágil como una pantera. Es el felino más fuerte, el rey de la selva fiero, el que da la vida o muerte a los que tienen la suerte de encontrarlo en su sendero. La cara lleva pintada de negro y de amarillo; y bajo la pata airada lleva la garra afilada que corta como un cuchillo. Mas si cae la lluvia a chorros se refugia en su guarida y juega con sus cachorros relamiéndoles los morros con su lengua divertida.

 

 

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